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Bienvenida.

Aunque no tengo el placer de conocerte que hayas decidido leer este artículo me demuestra que te encuentras en una situación muy parecida a la mía cuando inicié mi práctica personal de meditación.

La práctica diaria de meditación es un camino que tiene inicio pero no tiene meta. Lo importante es que te comprometas desde el principio y en el camino vas buscar naturalmente seguir profundizando.

La finalidad de este texto es describirte los obstáculos que te vas a encontrar al iniciar este camino.

Son sin duda alguna un gran desafío pero una vez que los superas todo lo demás se irá ordenando y arreglando a su debido tiempo.

Con el conocimiento y el entrenamiento adecuados, los resultados terminan llegando.

Así podrás disfrutar profundamente los beneficios de la meditación a lo largo de tu vida, siempre que la sigas cultivando.

Lo sé por experiencia.

 

PRIMER OBSTÁCULO: Estoy demasiado ocupado o no tengo tiempo

 

Este es el obstáculo más común y el más fácil de superar.

Nos parece que no tenemos tiempo sólo porque habitualmente nos empeñamos en llenar cada momento de nuestra vida con actividades y nunca pulsamos el botón de pausa.

Mi consejo es que empieces meditando sólo entre 5 a 10 minutos cada día y lo hagas justo antes de dormir, y al despertar.

Esos momentos son los más fáciles para iniciar ya que es el momento en que se supone que no vas hacer nada más y sólo te tomará unos minutos.

También te sugiero que pongas alarmas de recordatorio en tu teléfono celular porque podrías ir a dormir y olvidar que unos minutos antes ibas a meditar.

 

SEGUNDO OBSTÁCULO: No tengo un lugar adecuado para meditar

 

Este obstáculo es un verdadero problema para las personas que no viven solas, e incluso para aquellas que comparten su habitación con su pareja y les da vergüenza comunicar que necesitan unos minutos para meditar.

Para meditar lo ideal es que lo hagas en una habitación sola sin distracciones a tu alrededor.

Si esto no es posible mi consejo es que medites siempre antes de dormir porque si ya vas a dormir de seguro ya no hay distractores a tu alrededor.

Aunque meditar se realiza generalmente sentada con la espalda recta y las piernas cruzadas, puedes meditar acostada también con las piernas un poco abiertas, los brazos junto al cuerpo con las palmas hacia arriba.

 

TERCER OBSTÁCULO: Siento que no estoy haciendo nada

 

Es importante que tengamos este obstáculo muy en cuenta cuando decidamos empezar a meditar.

Pero, ¿Por qué?

La mayoría de nosotros estamos viviendo en nuestros pensamientos la mayor parte del tiempo del día (el 95% del tiempo, según estudios).

Seguramente si tú eres una de esas personas, no va a tener sentido para ti cuando te diga que, tú no eres tus pensamientos.

Bien, lo pondré de esta forma.

Podríamos ser como un hámster atrapado dando vueltas en una rueda.

El flujo incesante de los pensamientos es la rueda, y quién realmente eres tú es el hámster.

Entonces la única forma de bajarse de la rueda es darse cuenta de que se está en ella.

Cuando meditamos lo que hacemos es observar los pensamientos.

Cuando los observamos sin juzgarlos o analizarlos, sin dejarnos arrastrar por ellos, tendremos la capacidad de verlos separados de nosotros.

Esta sencilla práctica de sólo ser el observador es todo lo que se requiere para liberarse.

Eso es meditar.